Reseña: Orange [MANGA]

Orange

Sinopsis

Un día, Takamiya Naho recibe una carta escrita de sí misma de diez años en el futuro. Naho lee en la carta que recita los hechos exactos del día, incluyendo la transferencia de un nuevo estudiante en su clase llamado Naruse Kakeru. La Naho de diez años más tarde afirma repetidamente que ella tiene muchos remordimientos, y quiere solucionar estos asegurándose de que el Naho del pasado puede hacer las decisiones correctas, sobre todo en relación con Kakeru. Lo que es más sorprendente es que ella descubre que diez años más tarde, Kakeru ya no estará con ellos y la futura Naho le pide velar por él.

Detalles

  • Autor: Takano Ichigo
  • Editorial: Shueisha
  • Revista: Bessatsu Margaret y Monthly Action
  • Demografía: Shojo/Josei
  • Género: Escuela, Ciencia Ficción, Drama, Recuentos de vida, Romance.
  • Volúmenes: 5
  • Año: 2012-2015

Antecedentes

Además de Orange, Takano Ichigo es autora de ‘Itoshi Kingyo’, ‘Ookami Shounen’, ‘Bambi no Tegami’ y ‘Yumemiru Taiyou’, publicados todos en Bessatsu Margaret. Si bien ninguno ostenta la popularidad que Orange consiguió, los dos últimos han conseguido bastante aceptación por parte del público.

A través de Monthly Action, se han publicado ‘Otouto no Otto’, ‘Chicha Koi Nikki’, ‘Onnanoko ga Shinu Hanashi’Kobayashi-san Chi no Maid Dragon.

Preámbulo

Durante muchos años desdeñe al shojo, en tanto consideraba que el 90% de lo que se producía destinado a chicas jóvenes eran obras que carecían de sustancia, que se enfrascaban en un molde y no se arriesgaban a abandonarlo ni a cambiar siquiera un poco los parámetros que poco a poco se había auto-impuesto, porque a fin de cuentas el producto se vendía. Y muy bien.

En cuestiones de romance, prefería de lejos cualquier anime y (posteriormente) manga cuya demografía fuese josei. Sus historias me parecían mucho más maduras y oscuras, acariciando sin tapujos temas que casi ningún shojo tocaría ni con un palo.

Sin embargo, gracias a obras como Kimi ni Todoke, Lovely Complex y Kare Kano descubrí que el shojo tenía para ofrecer mucho más de lo que yo hubiese esperado. Y años después de mi zambullida al mundo del anime y el manga, ‘casualmente’ descubrí uno de los que sería mis mangas favoritos: “Orange”.

Ya leí la historia como 5 veces y en cada capítulo no puedo evitar emocionarme como la primera vez. Y Dios sabe cuánto deseo que la animación -que actualmente está estrenándose- alcance su nivel y nos ahogue en una historia que consiguió ser especial sin una trama demasiado intrincada ni desgracias catastróficas.

Orange es de esas pocas historias que te hacen llorar y reír al mismo en cada uno de sus capítulos. Sencillamente hermosa.

Historia

“Un día, Takamiya Naho recibe una carta escrita de sí misma de diez años en el futuro”. Y con una frase tan simple como esa, la historia comienza.

Orange nos introduce a un pequeño grupo de amigos de preparatoria: Takamiya Naho, Suwa Hiroto, Hagita Saku, Murasaka Azusa y Chino Takako, quienes, en la primavera de sus 16 años no se imaginan cómo sus vidas están a punto de cambiar.

El primer día de clases, Naho recibe una carta misteriosa. Según la misiva, fue ella quien la escribió una década después para prevenirla acerca del futuro, otorgándole la oportunidad de cambiar lo que ella no pudo. Si bien podría considerarse a Naho como la protagonista, lo cierto es que la historia gira entorno a Naruse Kakeru, un recién llegado de Tokio y la fuente de los remordimientos que la persiguen diez años después.

De entrada nos advierten que Kakeru morirá, aunque los detalles sobre cómo y cuándo no se nos revelan hasta mucho después. Naho, una vez que comprueba que la carta es real, está motivada a evitar que el destino trágico alcance a Takeru, cambiando su destino y, en el proceso, darle toda la felicidad que puede proporcionarle, misión a la que se unen sus amigos posteriormente.

Orange transcurre en dos líneas temporales. O quizás sería más apropiado decir en dos mundos paralelos. El primero, nos narra las peripecias de un grupo de amigos de seis personas, encaminados a cambiar el futuro. El segundo, nos presenta pasajes de la vida de cinco de ellos, atormentados aún por la pérdida de ése amigo que no pudieron salvar. No es particularmente difícil seguir el ritmo de ambas historias, a pesar de que por momentos se entrelacen en un mismo capítulo. Los personajes han cambiado; crecieron y maduraron. Vivieron, pero siempre sentían -y quizás sentirán- detrás de ellos la sombra del pasado, persiguiéndolos junto con sus propios remordimientos.

Naho posee la clave para cambiar su futuro, pero, a medida que transcurre el tiempo, se percata de que no puede confiar ciegamente en sus propias palabras. Los consejos de la carta eran sobre un pasado que poco a poco se va transformado por sus intervenciones y comprende que depende de ella y de sus amigos, en ese tiempo, encontrar, por sus propios medios, una solución al infortunio que persigue a Kakeru.

La historia se fundamente, principalmente, en dos temas: la verdadera amistad y el remordimiento.

Con el tiempo, Naho, Suwa, Hagita, Azusa y Takako encuentran a un amigo en Kakeru y, conociendo su destino, están empeñados en alterarlo. Leer capítulo a capítulo cómo estos chicos dedican sus días de preparatoria a convertir cada día de la vida de Kakeru en una oportunidad para hacerlo sonreír, mientras intentar averiguar cómo salvarlo, es estremecedor. No siempre hacen lo correcto, se equivocan y se lastiman, pero así es como funciona la vida. Ellos consiguen superarlo, avanzar y fortalecer sus vínculos porque lo suyo es de esas amistades que perduran los años. O al menos es así como lo desean. Y sé, al igual que todos aquellos que lo leyeron, que lo harán. Seguirán juntos, algunos como amigos, otros como parejas, pero permanecerán unidos. Eso es lo importante.

¿Alguna vez deseaste cambiar algo con tanta desesperación que lo hubieses dado todo por una segunda oportunidad, por una máquina del tiempo? En el futuro, el arrepentimiento de los personajes consiguió que encontrasen una forma de alertar a sus versiones pasadas sobre lo su porvenir, pero, a través de la paradoja del tiempo, se explicó que, sin importar qué hiciesen, Kakeru nunca volvería a sus vidas. Jamás volverían a hablar con él, disfrutar de su compañía o verlo reír. Se había ido para siempre. Quizás cambiarían el futuro de otro mundo, pero el suyo seguiría tal y como estaba antes de enviar las cartas. Considero esto al moraleja de la historia:

“Vive haciendo aquello que deseas: di lo que quieras decir y haz lo que quieras hacer, porque el pasado no puede cambiarse”.

Personajes

Si hay algo que me fascina de Orange son sus personajes. ¡Suwa, eres el mejor

Ejem…

Tanto en anime como en manga, suelo preferir los grupos pequeños en cuanto a personajes centrales se refiere. Y Orange cumplió mi deseo. Son seis personajes, tres principales, Naho, Kakeru y Suwa, y tres secundarios, Hagita, Azusa y Takako. Juntos, comprenden un simpático y común grupo de amigos. Son seis jóvenes con diferentes personalidades y distintas aspiraciones para la vida. Las cartas del futuro y el descubrimiento de mundos alternos no cambió eso, al menos en la esencia; les otorgan la oportunidad única de conocer con antelación aquello que van a perder, para que aprendan a valorarlo. Jamás la frase ‘no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes’ cobró tanto sentido.

Todos desempeñan un factor importante en cuanto a la supervivencia de Kakeru se refiere, ya sea por consejos de sus versiones futuras o por sus propias determinaciones. Naho es tímida y amable (aunque en momentos claves, puede realmente llegar a ser desesperante… pero, calma, tranquilidad, respiren); Hagita, serio, pero en ocasiones imprudente (y fue el personaje que más me hizo reír); Azusa, graciosa e infatil; Takako, reflexiva e intimidante, y Suwa es cálido, considerado y candidato perfecto a LaPersonaQueSeMereceTodoLoBuenoDeEsteUniverso.

Y Kakeru… Como ya mencioné en la sección anterior, se podría considerar a Kakeru como el eje de la historia, puesto que es gracias a su muerte que las cartas son enviadas y, alertados por ellas, los protagonistas comienzan a actuar por Kakeru, por el amigo que no quieren perder. Sin embargo, es el personaje más misterioso de la historia. Nos enteramos de la mayoría de las cosas sobre él, su personalidad, sus cualidades y defectos, sus demonios internos, poco a poco, despacio. En un comienzo, se cree que Kakeru muere por un accidente, pero más tarde se abre la posibilidad de que, en realidad, fue él quien provocó tal accidente. Un suicidio. La tarea de cambiar el destino entonces se hace todavía más complicada, porque no es simplemente encerrarlo en su casa, permanecer a su lado todo el día o robarle la bici para prevenir tal accidente; su misión será motivarlo, alegrarle los días, enseñarle que vale la pena vivir y reafirmarle una y otra vez que son sus amigos y puede contar en ellos.

En el proceso, los personajes consiguen, lentamente, transformar la percepción de Kakeru sobre su propia vida y su futuro, con un plus añadido. Ellos también se transforman. Naho se sorprende diciendo cosas que jamás hubiese dicho y Suwa comprende que hay cosas más valiosas que su felicidad: la felicidad de sus amigos.

Orange tiene poco más de 20 capítulos y, a través de sus páginas, la historia evoluciona y, con ella, los personajes que viven en ella, también.

Naho, Kakeru, Suwa, Hagita, Azusa y Takako sigan cambiando, sigan creciendo.

Reflexiones finales

LO BUENO

No soy una fanática ferviente de las historias con pretensiones lacrimógenas; me gusta el drama, siempre y cuando se discurra de forma natural, como consecuencia inevitable de una situación ‘X’. Y lo primero que pensé con Orange es que se tornaría en un dramatismo barato (como otra historia que muchos aman, pero de la que yo hablaré en un futuro próximo, espero, y no con halagos precisamente).

Pero fui sorprendida gratamente. Orange no es dramática, sino emotiva. No recurre a muertes trágicas, enfermedades terminales o terribles injusticias para conmover tu corazón. Utiliza una premisa que puede ser tanto intrigante como absurdo (¿Cartas a través del tiempo? ¿Qué es esto, “La casa del lago versión Japón”?). Sin embargo, su premisa funciona. NO es una obra maestra, evidentemente tiene carencias y aspectos que quizás se debieron pulir, pero te destruye los esquemas (a pesar de que puedes encontrarte con varios tópicos clásicos del shojo), y, en el proceso, te enamoras de todo el concepto.

Orange es una historia sobre esos remordimientos del día a día, que pueden atormentarnos muchos años después, bajo la incertidumbre de “¿Y si hubiese…?”, que te hacen desear encontrar una forma de viajar al tiempo y cambiar todo aquello que hiciste mal, mientras te hace valorar la verdadera amistad y cómo ésta pueda afectar tu vida sin que tú ni tus propios amigos sean realmente conscientes de ello.

A mi parecer, es sencillamente una historia preciosa.

(Pero, lo mejor, sin duda alguna -y no me cansaré de repetirlo, j a m á s– es Suwa. ¿Se podría ser más perfecto?) 

LO MALO

Orange nos ofrece una suerte de explicación para el viaje de las cartas de un mundo al otro, pero… no me convenció. Creo que Takano Ichigo intentó aplicar algo de lógica con fantasía sobrenatural para así evitar que se le cuestionase el porqué y el cómo las cartas consiguieron viajar de un mundo a otro, pero no estoy segura si “El triángulo de las bermudas” fue la mejor opción. Y si lo digo así tampoco suena demasiado bien #MeDescojono

A decir verdad, prefería que quedase en la incógnita, quizás le hubiese dado un aire más místico. O que soltase una insinuación leve y vamos, chicos, adivinen ustedes qué pasó.

Si bien no explayé demasiado al respecto -le dediqué una línea, de hecho-, es innegable que ciertas actitudes de Naho pueden resultar bastantes cansinas y casi desesperantes. Sí, la chica es tímida, pero carece prácticamente de iniciativa. Creo que si no fuese por Suwa, el destino de Kakeru no habría cambiado mucho que digamos. La comprendo, en serio, porque es seguro que a todos nos pasó en algún momento querer decir o hacer algo y no sentirse lo suficientemente capaces de poder conseguirlo. Pero, Naho, a veces me superabas… Sin embargo, es a través de ella que se aprecia cómo los personajes cambiaron, porque su evolución es la más notable. Y el crecimiento personal en una historia es algo que siempre aplaudiré.

Y sé que parte de la gracia de la historia es el misterio que rodea a Kakeru, pero me hubiese gustado que ahondasen un poco más en su vida. Le dedicaron solo un capítulo al Kakeru que murió, al del otro mundo, pero de nuestro Kakeru, prácticamente solo referencias, una anécdota de rato en rato, y eso fue todo. Es un personaje que se merecía más pantalla, por favor. Él lo vale.

Pero bueno, como dicen, las cosas como son, ya nada se puede cambiar.

Puntuación

 ♦ Excelente

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