Reseña: Hirunaka No Ryuusei [MANGA]

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Sinopsis

Yosano Suzume deberá mudarse a Tokio con su tío porque su padre ha sido transferido a Bangladesh. El día de su llegada, Suzume se pierde, pero un misterioso hombre consigue llevarla a la casa de su tío. Suzume creía que era un encuentro casual, pero resulta que lo verá mucho más a menudo cuando comience la escuela porque él su profesor.

Detalles

  • Autor: Yamamori Mika
  • Editorial: Shueisha
  • Revista: Margaret
  • Demografía: Shoujo
  • Género: Comedia, Escuela, Romance, Recuentos de vida.
  • Volúmenes: 12
  • Año: 2011 – 2014

Antecedentes

Hirunaka No Ryuusei es la obra más conocida de Yamamori Mika, pero la mangaka también es autora de Sugars, Kirishima, Bukatsu Yameru tte yo, Tsubaki-chou Lonely PlanetHirunaka no Ryuusei Bangai-hen, una serie de extras sobre los personajes del manga principal.

La revista Margaret ha publicado mangas como Versailles no Bara, Hibi Chouchou, Hana yori Dango, Tsubaki-chou Lonely Planet, Akuma to Love Song y Hibi Chouchou.

Preámbulo

Resultado de imagen para Hirunaka no Ryuusei tumblrEn las últimas semanas, además de reconectarme con el manga, me volví un poco más receptiva a leer y ver shoujo de romance escolar con la esperanza de descubrir alguna historia particularmente buena que consiguiese congraciarse con mi corazón. Por el momento, la búsqueda ha sido infructuosa; sin embargo, me encontré algo interesante en el camino que me gustaría retratar aquí.

Es innegable que el atractivo de cualquier género –en éste caso, el romance- es la adición de un elemento prohibido que empuje a los personajes al límite y genere en el público conmoción porque uno se cuestiona si el infractor será descubierto y cuáles serán las consecuencias por su tropelía.

Hirunaka No Ryuusei es un manga que utiliza el veto como pilar fundamental de su trama. Pero, para mi sorpresa, lo desarrolla de una manera que no imaginé en lo absoluto y no hacía sino más que enervarme los nervios porque casi siempre estaba pensando “Esto está tan mal”. Quizás podría considerarse como una exageración porque la historia carece de morbo y abuso, pero el trasfondo merece una observación detenida.

Historia

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Yosano Suzume es una chica de 15 años que ha vivido desde su nacimiento en el campo. Su monotonía y tranquilidad se ven drásticamente interrumpidas cuando su padre es transferido a Bangladesh, su madre decide acompañarlo y, sin considerar su opinión, la envían a vivir con su tío en Tokio. El día de su llegada, Suzume se pierde, pero, casualidades de la vida, se encuentra con Shishio Satsuki, un amigo de su tío y su profesor de preparatoria, quien le ayuda a llegar a su nuevo hogar.

La vida escolar de Suzume es solitaria los primeros días; sin embargo, con un determinación –y algo de chantaje de por medio- consigue hacerse amiga de Mamura Daiki, su compañero de clases. Poco a poco, Suzume amplía su círculo de amistades, se adapta a la actividad en Tokio… y empieza a experimentar una atracción por Shishio que rápidamente desencadena en amor.

La manzana no cayó lejos del árbol. Hirunaka no Ryuusei se mantiene fiel a los tópicos propios del shoujo de romance, desde un personaje femenino en su época escolar que se enamora de un ‘imposible’ al imperdible triángulo amoroso, en ésta ocasión conformado por Suzume, Shishio y Mamura. Todo el pack completo.

En una reseña anterior, ya mencioné que no soy una particular fan de los triángulos amorosos y éste manga prometía uno desde el comienzo, además de que el pilar fundamental de la historia sería la inclusión de un romance entre un profesor y su alumna. A pesar de todo, decidí aventurarme en la lectura porque mantenía la esperanza de una puesta en escena inusual, confiando que la autora sabría manejar los sentimientos románticos apropiadamente, en especial si consideramos su temática.

En un inicio, pensando que los sentimientos románticos de Suzume serían unidireccionales, supuse que la primera mitad del manga se enfocaría en retratar el amor no correspondido, con su respectiva dosis de decepción, incomodidad y dolor entre las partes involucradas. Después de la superación, nos adentraríamos en la búsqueda del segundo amor con un par más accesible –a.k.a. Mamura o cualquier individuo que se cruzase por el camino-. Eso hubiese sido típico, of course, pero no necesariamente malo.

Haciendo una retrospectiva, puedo afirmar que pequé de ingenua. Era evidente que estábamos ante un triángulo amoroso que involucraba a dos prospectos masculinos enamorados de la protagonista, sazonado con la diferencia de edad, la dinámica profesor/alumna y las correspondientes dificultades que surgirán a partir de ahí. Nada nuevo bajo el sol; tópicos del romance.

Al respecto, optaré por remitirme al punto dos y tres, que obviamente fueron el atractivo principal para los lectores del manga: la diferencia de edad y relación profesor/alumna. Me gustaría desarrollarlos individualmente, pero lo cierto es que el manga los maneja como un conjunto –bueno, no es como si tampoco se hubiese ahondado en demasía en ellos, así que…-. Para evitar extenderme al respecto, seguiré su ejemplo.

Desde una perspectiva más novelera –sí, usemos ésa palabra, me gusta, me gusta cómo suena- se podría evaluar el manga como el relato de una relación prohibida endulzada con la ilusión del primer amor. Podría, sí… pero no lo haré, porque creo que muchas veces olvidamos que los medios utilizados para narrar una historia son tanto un reflejo de y un influjo para la sociedad. Y la idealización de un romance entre un adolescente –cualquiera fuese su género- y una persona adulta es inexcusable porque se está incurriendo en un delito.

Hemos sido testigos de innumerables faltas entre varios maestros que utilizan su posición para seducir y/o ultrajar a sus estudiantes. ¿Si un maestro no llega a concretar el acto sexual hace menos cuestionable su ética como profesional? La respuesta es no. Después de todo, sigue en una posición superior en comparación a sus estudiantes, jóvenes que recién están descubriendo el mundo, que no han vivido tanto como para entender la complejidad de una relación amorosa, especialmente en estos términos.

No me gustaría que se me malinterpretase porque éste es un punto importantísimo que quiero dejar en claro. No estoy en contra de las relaciones con una diferencia de edad amplia –dígase 10, 15, 20 años o más-, pero es muy diferente que una persona sea pareja de alguien que le duplica la edad cuando tiene 20 años que cuando tiene 16. En líneas generales, podría parecer que la brecha es pequeña, pero esos cuatro años significan más conocimientos, más experiencia y más madurez. Retrocedan y analicen cómo era su yo de hace cuatro años. No tardarán en darse cuenta, por sí mismos, de cuánto han cambiado, cuánto han crecido.

Pongámonos en contexto: Shishio es casi diez años mayor que Suzume; ergo, ha vivido mucho más que ella. Suzume recién está comenzando la preparatoria, él ya la terminó. Ella no tiene ni idea de qué hacer en su futuro mientras que él ya completó una carrera universitaria. A su edad, Suzume es incapaz de realizar un trabajo a medio tiempo de forma eficaz; Shishio está trabajando como su profesor. Suzume está experimentando su primer amor y Shishio ya tuvo una novia con la que convivió durante varios años. Él fuma, bebe y, puedo afirmar sin miedo a equivocarme, que ya ha tenido sexo. Suzume no hizo absolutamente nada de eso (y tampoco se detiene a pensar en ello, en realidad). La balanza está completamente desnivelada.

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Yamamori Mika le imprimió inocencia a una relación que, a todas luces, es percibida como morbosa, depravada y abusiva. Aclaremos que Shishio en ningún momento fuerza a Suzume, pero sí ejerce un tipo de control sobre ella. Debido a la juventud, la inexperiencia y la intoxicación del primer amor, Suzume responde al instante a cualquier solicitud que Shishio le haga, sin importar qué tan inocente pueda ser. Shishio se presenta como un personaje carismático, atractivo y gracioso –a pesar de todo, puedo concordar con eso-, y, sin lugar a dudas, sería una persona con quien alguien podría disfrutar de maravillosas primeras veces (el primer beso, la primera cita, la primera relación sexual, etcétera.), pero Suzume no es ése alguien… al menos, no la Suzume de 15 años.

Éste tipo de relaciones donde uno de los involucrados tiene un rango superior –que en éste caso sería por partida doble: la edad y sus roles como profesor/alumna- suelen ser bastante complicadas de manejar; en muchas ocasiones el resultado final es desastroso o insatisfactorio; en otros, la impresión al público tienden a ser negativa. Y, para mí, Hirunaka no Ryuusei está ubicado en el primer grupo.

¿Por qué? La mangaka se enfocó demasiado en el romance entre Shishio y Suzume. Siendo su género el romance, esto no es precisamente un problema. La cuestión radica, entonces, en el manejo descuidado tanto de personajes interesantes como de aspectos claves que hubieran potenciado la historia si se les hubiese dado la oportunidad.

Sobre el primer aspecto, podríamos mencionar a Mamura y Yuyuka, figuras relevantes en el manga que fueron desperdiciados en su mayoría. Yuyuka consiguió un mejor desarrollo, pero la historia que iba construyéndose en torno a ella se desvaneció sin que pudiésemos apreciarla un poco mejor. Mamura, por otro lado… Durante los primeros cuarenta capítulos estaba planteándome la posibilidad de colocar un cartel de “Se Busca”. Eso ya dice mucho.

Si nos referimos al segundo punto, tendremos que mencionar el final, sin duda alguna. Me sorprendió, sí, porque en las líneas habituales del romance escolar, fue inesperado, pero no me produjo satisfacción. Siendo alguien que se queja por la inexistencia de novedades, es extraño que no aplauda una brisa de aire fresco. No negaré que me gustó porque yo apoyaba por completo a Mamura, pero tampoco voy a cerrar los ojos, cruzarme de brazos y tragarme las críticas.

Para conducir a un desenvolvimiento como ése, la autora debió canalizar sus energías en fortalecer los vínculos entre algunos personajes desde muchos volúmenes atrás porque una relación creíble no se construye en base a momentos, por más bonitos que sean a la vista del lector; se consigue gracias a la constancia. No pongo en duda que Suzume desarrolló sentimientos por Mamura a lo largo de la historia, pero la revelación en los últimos capítulos fue increíble en un sentido negativo. No, no. Mi principal problema es que, si bien la catarsis entre Suzume y Shishio es un buen cierre para su historia, no tenía porque significar también un cierre para la historia. Hubiera preferido que ése momento se diese unos veinte capítulos antes y, entonces Mamura entra en acción y colorín, colorado, díganle hola a un buen romance trabajado. Nadie cuestionaría si el final fue abrupto o un sin sentido si se hubieran construido apropiadamente el camino que nos llevaría hasta ése punto, así que puedo entender por qué algunos fans consideran que el desenlace no cuajó.

Enfocarse demasiado en una relación que no funcionaría usurpó paneles para que el manga desarrollase cuestiones más importantes que el chicle masticado y escupido que la autora intentaba meternos a la boca en los últimos tomos. Había aspectos en la historia que merecían atención, que merecían un apropiado cierre, pero fueron relegados al olvido durante tantos capítulos que no me sorprendió que varias de las micro-tramas quedaran en el aire.

Hirunaka no Ryuusei tenía aptitudes para destacar –y pudo librarse de la etiqueta “Otro shoujo genérico”-, pero en pro de destacar un romance que se extendió demasiado, se estancó con mucha facilidad y fue incapaz de remontar a tiempo, fueron desperdiciadas por completo.

Consideremos: el manga relató una historia simple, sin demasiados matices, trabajando la mayor parte del tiempo solamente con dos personajes mientras abandona al resto a su suerte… Todo esto en 86 capítulos compilados en 12 tomos. ¿Demasiado para tan poco? Exacto.

Personajes

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La trama de un manga es el anzuelo para los lectores, pero la carnada solo funciona momentáneamente. Permanecer fiel a la historia depende, en gran medida, del carácter y desarrollo de sus personajes. Abandoné animes y mangas con premisas interesantes porque sus protagonistas adolecían de carisma, rayaban en lo insoportable y eran superficiales y planos a más no poder. Pero, más importante aún, en muchas ocasiones me mantuve dentro del bote cuando la trama se hizo repetitiva, predecible e inclusive cansina porque sus personajes lo valían.

El manga no me terminó de cuajar, tanto por su desarrollo como por su final, así que podría haberse convertido en otro nombre más en mi lista de dropped, sino fuese por sus personajes.

Hirunaka no Ryuusei tiene un elenco variopinto e interesante, no negaré eso. Empezando por su protagonista. Mi primera impresión de Suzume fue neutra, pero ya estaba contando los capítulos para que se convirtiera en el prototipo de estudiante que embrutece cuando se enamora. La regla de oro del shoujo de romance, aparentemente. Pero, contra todo pronóstico, Suzume se escapa de las garras del retraso. Ella es simpática, optimista, graciosa, sagaz notando al resto de personas, pero lenta cuando se trata de sí misma. La combinación de estos elementos nos otorgó una estudiante de preparatoria que se mantiene dentro de los parámetros de un personaje hecho para una típica historia romántica, en un inicio, y que evoluciona lo suficiente para romper el molde.

Suzume es una chica enamorada de un imposible que aún mantiene los pies sobre la tierra. Se ilusionó con la perspectiva del primer amor, sí, pero no convirtió a Shishio en el centro de su universo; él no es la única persona valiosa en su vida y no es la única persona que requiere su atención, su cariño y su apoyo. Y Suzume lo sabe. Es una lástima que la búsqueda de una protagonista joven como ella se haya convertido en un desafío últimamente, porque muchos romances se han empeñado en construir relaciones de codependencia entre los protagonistas. “Sin él, yo no soy nada”, “Si no puedo estar con él, me quedaré soltera para siempre”. Suzume tiene 15 años –cumple 16 en el transcurso del manga- y miles de cosas por aprender sobre la vida y el amor, pero me produce un alivio inmenso que sea consciente de que existe algo más allá de Shishio Satsuki.

Y hablando del diablo… Shishio es un protagonista interesante. Es atractivo, simpático, jovial… y cualquier cosa menos un maestro de preparatoria. En ocasiones, Shishio actúa como sus estudiantes y en otras parece que llevase sobre sus hombros el peso del mundo. El personaje es carismático, ya lo dije, pero no consiguió apoderarse por completo de mi corazón porque se involucró románticamente con una menor de edad y no pareció darse cuenta de la gravedad de la situación hasta que alguien más le restregó en la cara que era un error. Y todo fue enteramente su culpa. Suzume nunca vio a Shishio como alguien que está por encima de ella, hablando en términos de roles. No lo conoció como su profesor y, en la escuela, él no actúo como uno la mayor parte del tiempo cuando se relacionaba con ella, no instauró las distancias requeridas y pasó lo que pasó. Desde un inicio la brecha entre ellos se eliminó, así que fue mucho más fácil que surgieran sentimientos románticos.

Para mí, Suzume y Shishio son un mejor dúo como amigos que como pareja, porque las escenas ‘amorosas’ entre ellos tendían a ser incómodas, tanto por la diferencia de experiencias como sus nulas capacidades comunicativas. Él no podía comprenderla a ella y ella era incapaz de admitirle sus inseguridades.

Quizás fue debido a eso que aposté mis fichas a Mamura Daiki. Influyó mucho, sin embargo, que sintiese debilidad por los personajes como él: tímido con las chicas, un poco retraído, que se avergüenzan fácilmente. Vamos, un tsundere en toda regla.  En un inicio, Mamura no tiene tacto con las chicas, llegando a ser grosero porque no sabe cómo relacionarse con ellas, pero -con un poco de ayuda de Suzume- aprende a ser menos rudo y más considerado. Sin embargo, la cualidad que más aprecié fue su sentido común. Mamura se percató de la situación Shishio/Suzume y fue el primero –y el único en un largo tiempo- en expresar su disconformidad al respecto y reprocharle a Shishio que no estaba comportándose como un profesor con Suzume. Y fue todo, el chico me ganó con eso.

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Mi único problema radica en que se desperdició mucho al personaje porque no estuvo presente de forma activa durante más de la mitad del manga. Despilfarro total. Se nos arrebató la posibilidad de apreciar su crecimiento más de cerca, así como su interacción con otros personajes femeninos, además de Suzume, y su relación con su padre y su hermano –que me pareció realmente interesante considerando la posición que tomó su madre en el pasado-. Y, por supuesto, sus limitadas apariciones afectaron la credibilidad de los arcos finales en cuanto a su relación con Suzume. Yo lo apoyaba, definitivamente, pero no me tragué el cuento, no por él, sino por ella. La mangaka le dio prioridad al romance principal –entendible, claro-, pero considerando el rumbo que tomó la historia fue un error centrarse únicamente en fomentar la relación Shishio/Suzume si la pareja de Mamura y Suzume sería una realidad.

Ignorando el triángulo amoroso, Nekota Yuyuka me atrajo desde el primer momento. Físicamente es atractiva y da la impresión de ser un alma cándida, dulce y afable, pero la chica tiene una personalidad brutal e inclemente, como un tornado, que esconde de los demás por temor a ser rechazada. Yuyuka está enamorada de Mamura, pero su recelo a las chicas le impide acercarse a él. Cuando Mamura y Suzume se convierten en amigos inexplicablemente, Yuyuka se empeña en convertirse en su amiga para averiguar cómo lo consiguió y si experimentan sentimientos de atracción uno por el otro. Yuyuka se presenta como una antagonista que utilizó a Suzume como medio para alcanzar a Mamura. La mentira descubierta conduce a una pelea que sirve para liberar tensiones entre ambas y marcan el inicio de su amistad. Poco a poco, Yuyuka se libra de su careta y demuestra su verdadera personalidad; contrario a sus suposiciones, consigue atraer tanto la atención de sus compañeros de clases como verdaderas amigas. En comparación al resto, es un personaje que se desarrolla más y mejor, que cambia y madura a lo largo de la historia.

Las relaciones románticas de Yuyuka eran un deleite porque el personaje es carismático y su desenvolvimiento con sus prospectos amorosos eran mucho más interesantes que los romances de Suzume, a mí parecer. Aún no puedo creer que la mangaka prácticamente abandonara a su suerte su relación naciente. Él lo valía. Por completo.

Para finalizar, me gustaría mencionar a Kumamoto Yukichi, el tío de Suzume, Minagawa Togyuu, el senpai playboy, y Kashima Tsubomi, la ex novia de Shishio. Los dos primeros no fueron trabajados tanto como a mí me hubiese gustado, pero sus breves apariciones me encantaron. Eso es un pro tanto como un contra, porque cada vez que los veía quería que apareciesen más seguido y, por desgracia, eso no sucedió. Demonios, aún no entiendo para qué hacen secundarios tan llamativos si al final los dejarán como extras, alguien explíqueme. Kashima, sin embargo, corrió con mejor suerte. Fue un personaje que no estaba destinado a ser recurrente, pero se manejó bien dentro de lo que cabe; su personalidad me agrada y el planteamiento de su relación con Shishio también. Se narró brevemente cómo se conocieron, cómo se desenvolvían uno con el otro, y cómo terminó su relación. Lo considero un contraste a la situación entre Shishio y Suzume, porque Kashima es un par de años mayor que él, pero sus vivencias, sus responsabilidades y sus necesidades como pareja eran muy diferentes.

Del resto no hablo porque ocupan la categoría de extras, tan simple como eso.

Reflexiones finales

LO BUENO

El principal punto a favor del manga es, sin duda alguna, Suzume. ¡Finalmente, después de tanto tiempo, una protagonista de shoujo de género romántico que no es un bebé llorón y no ha dictaminado que es el fin del mundo porque su primer amor fracasó! Bravo.

El estilo de dibujo de Yamamori Mika es sencillo, pero hermoso. El diseño de sus personajes es detallado y limpio por lo que consigue transmitir muy bien sus emociones. Por supuesto, esto no significa que desaprovechó el ambiente jovial, pues hizo uso de expresiones pintorescas como medio de comedia a través de Suzume, su principal exponente.

Si bien no estoy satisfecha por completo con el final -creo que sería más apropiado decir que no estoy satisfecha por el modo en que se condujo la historia para llegar a un final que no esperaba, pero deseaba que ocurriese-, me gusta que la autora decidiera darle un giro a su propia historia. Una parte de mí, ya suponía cuál sería el resultado final, porque era predecible. O eso pensaba. Me sorprendió ya que siempre estoy abierta a los cambios ‘inesperados’… siempre y cuando se realicen con tacto y tino. Por supuesto, no hubiese sido inesperado si Yamamori habría trabajado mejor en el desarrollo de las relaciones entre los personajes.

Digamos que es un empate.

LO MALO

La temática del manga no me parece apropiada para un shojo como éste. Creo que un seinen o un josei habrían pulido mejor todos los matices que una relación como ésta tiene para ofrecer porque es mucho más complicada de lo que Hirunaka no Ryuusei presentó. Además, su desarrollo se estancó en un determinado punto de la historia y, en lugar de avanzar –una vez que estamos en ello, pues adelante, no hay de otra-, optó por un camino más fácil e imprevisible.

Si la autora hubiese tomado ésa decisión unos veinte capítulos antes para trabajar más a fondo en las relaciones de sus personajes -consiguiendo así un mejor final-, estaría apoyando por completo los últimos capítulos, no solo por ‘lo innovador’ -entre comillas, que quede claro-, sino porque sería el desenlace natural de la historia. Sin forzar nada. Sin embargo un giro de última hora así… no. No funciona, no es creíble y no es satisfactorio porque parece como si todo el proceso, desde el comienzo hasta ‘ése’ momento, hubiesen sido desechados. Sentí que fue una pérdida de tiempo y casi podía oír las lamentos decepcionados de otros lectores al llegar a la última página. Casi.

Si el romance no está bien trabajado en un shojo de romance, has fallado rotundamente. Y el romance aquí fracasó. La relación entre Suzume y Shishio no funcionó porque abandonamos el barco antes de que se hundiera, la relación entre Suzume y Mamura no funcionó porque se desaprovechó un inconmensurable potencial que hubiese sido la gloria si nos hubiesen dado algo más que migajas desde el principio, la relación entre Yuyuka e *inserte nombre quienes leyeron el manga* no sabemos si funcionará o no porque no-hemos-visto-casi-nada-del-romance, y las relaciones de los personajes secundarios… son una leyenda urbana, no sabemos si existieron o no.

¿Ya dije que los personajes valían la pena pero no se desarrollaron apropiadamente? ¿Sí? Bueno, lo repito para que no se les olvide.

Puntuación

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 ♦ Bueno

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2 comentarios en “Reseña: Hirunaka No Ryuusei [MANGA]

  1. Laura P. dijo:

    Estoy muy de acuerdo contigo, era #TeamMamura, desde un inicio él se ganó mi corazón y deseaba que al final se quedara con él, cuando ésto ocurrió apesar de que era lo que deseaba no me convencía pues al no darle más desarrollo a esta pareja me hizo pensar que Suzume no se enamoró de Mamura, todo fue muy rápido y repentino que no sentí ni una pizca de conexión romántica mutua. Fue lindo el manga al inicio, pues era prometedor, pero en definitiva no es un anime que volvería a leer o que lo recomendaría pues me dejó con muchas dudas e insatisfecha en cuanto a la relación principal (Mamura x Suzume).

    Me gusta

    • Akiba dijo:

      También era TeamMamura porque personajes como él siempre me gustaron mucho, pero qué desperdicio con el pobre chico, se merecía mucho más pantalla y más interacción. Como dije yo quería que se quedaran juntos, pero no ‘así’. La mangaka destruyó la posibilidad real de que la protagonista eligiera a la mejor opción -al fin- en lugar de a su primer amor -cosa que (casi) siempre sucede en el shoujo, pero no supo dirigir la historia adecuadamente. Tenía potencial, concuerdo contigo, pero vaya desatino con ésa pareja. Una lástima.

      Gracias (de nuevo) por comentar 😀

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