Reseña: Yozora no Sumikko de [MANGA]

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Sinopsis

A Hoshino, un profesor de primaria, le asignan una clase con un chico muy problemático llamado Shouta y no sabe que hacer con él. Un día, decide investigar a un desconocido que deambula por la escuela y ve que se trata de Sudou, que fue su sempai en el club de astronomía cuando estaban en la secundaria. ¿Cuál es la relación entre Sudou y Shouta? ¿Qué pasó entre Hoshino y Sudou en la secundaria?

Detalles

  • Autor: Hayakawa Nojiko
  • Editorial: Taiyo Tosho
  • Revista: Hertz
  • Demografía: Indefinida
  • Género: Recuentos de vida, Romance, Shounen Ai
  • Volúmenes: 1
  • Año: 2011 – 2013

Antecedentes

Hayakawa Nojiko es autora de una docena de mangas de género shonen-ai como: Endou-kun no Kansatsu Nikki, Endou-kun no Jikken Note, Kurayami ni Strobe, Hana no Saku Koro y Yoake ni Furu, secuela de Yozora no Sumikko de.

La revista HertZ se encarga de la publicación de mangas BL, tales como Hana no Miyako de, Endou-kun no Kansatsu Nikki, Ouji no Kikan, Silence, Tsumasaki ni KourozuDoko e mo Yukenai Ki ga Shiteta.

Preámbulo

Si estás buscando una historia someramente decente que involucre como protagonistas a dos hombres no heterosexuales, la mejor alternativa sería recurrir al shonen-ai. Si hablamos en términos de representación del colectivo LGBT, la realidad es que una gran mayoría de animes y mangas yaoi priorizan las relaciones sexuales sin considerar siquiera otros aspectos importantes que merecen también ser retratados. Sobre esto último no me refiero exclusivamente a la problemática de la discriminación, el rechazo y la violencia, sino a la construcción de relaciones sanas entre personajes con los que uno puede sentirse identificado.

En ése sentido, el shonei-ai ofrece una visión más amplia y más interesante debido en parte a la omisión de relaciones sexuales explicitas; no significa que no haya cópula de por medio, sino que no es el punto central de la historia. Y esto se agradece, en especial, cuando uno se percata, después de algún tiempo pululando en el mundillo, que se ha normalizado situaciones repudiables dentro de la narrativa homoerótica.

Podemos culpar tanto a la industria que la ofrece como al público que la compra (pero es materia de otro post). A razón de esto, perdí mucha esperanza en el yaoi, pero me consuela saber que existen obras que presentan con sutileza y prolijidad relaciones sanas e interesantes, sean yaoi o shonen-ai. Yozora no Sumikko de es una de ellas y, desafortunadamente, no es muy conocida.

Historia

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En la medida de lo posible intenté reducir los spoiler, pero no pude evitar que algunos se infiltraran en la reseña. Por favor, ténganlo en cuenta al momento de leerla en caso de que quieran abarcarse en el manga.

El manga nos introduce a Hoshino Kaoru, un maestro de primaria que está adaptándose a su nuevo centro de trabajo. Sin previo aviso, un día de escuela, Hoshino se reencuentra con Sudou Akihiro, su ex compañero de preparatoria y padre de uno de sus alumnos, Sudou Shouta. Superada la sorpresa inicial, Hoshino no puede evitar sentir curiosidad hacia quien fue su amigo durante la adolescencia; Sudou por el contrario está empeñado en establecer los límites como maestro y padre de familia. Y es que, durante su juventud, experimentaron atracción el uno por el otro; incapaces de manejar la situación, se distanciaron inseguros de sus propios sentimientos. Once años después, sus caminos se cruzaron nuevamente. ¿Será ésta otra oportunidad?

En términos sucintos se podría decir que Yozora no Sumikko de es un manga con una historia simple y sí, la trama no es enrevesada ni compleja, pero Hayakawa Nojiko construyó un hermoso relato que incluía la vicisitudes del primer amor, el descubrimiento de su sexualidad (con sus respectivas dosis de confusión y temor), el sentido de la responsabilidad, la aceptación de uno mismo y un nuevo amor, todo a través de sutilezas perfectamente construidas que el lector aprecia a cabalidad una vez finalizada la obra.

Como todo en el manga, la orientación sexual se maneja con delicadeza, sin menoscabar las preocupaciones e inseguridades de los protagonistas. En ése sentido, tanto Hoshino como Sudou interpretan un papel distinto en función a su reacción. Hoshino es un año menor que Sudou, pero se aprecia una mayor disposición a aceptar la atracción y los sentimientos hacia su compañero; por supuesto, esto no significa que carece de inseguridades y recelos porque se siente opacado ante Sudou, incapaz de alcanzarlo e igualarlo y, por tanto, incapaz de expresarle abiertamente sus sentimientos.

Por otro lado, Sudou rechaza las emociones que Hoshino le produce porque ‘no es una chica’ y se siente desconcertado y avergonzado por ser quien toma la iniciativa en su relación, especialmente en materia de los avances físicos. Ofuscado por su propio comportamiento, Sudou se distancia de Hoshino durante su último año provocando un quiebre en su amistad que desencadena en su abrupta separación.

Considerando que el manga está conformado por 10 capítulos, es sorprendente cómo Hayakawa manejó la presentación de los personajes, en especial si consideramos que se narra dos líneas temporales: la relación entre Hoshino y Sudou en la etapa adulta y durante su época escolar a través de remembranzas para que apreciásemos todo el bagaje emocional que supuso su adolescencia mientras en la actualidad se debatían entre mantener la distancia o aceptar sus sentimientos, tanto los que pertenecían al pasado como los que iban desarrollando en el transcurso de la historia.

Y es quizás por esto que uno podría pensar inicialmente que la inclusión de la vivencia escolar de Hoshino, la interacción con sus alumnos y el añadido ‘cómico’ al convertirse en el interés romántico de un niño es una pérdida de tiempo y recursos; sin embargo, la mangaka nuevamente sorprendió al emplear la inocencia y la valentía de un estudiante al declararse como motivación para que Hoshino se replanteara las decisiones que había tomado sobre ignorar sus propios sentimientos debido a la timidez, la vergüenza y el miedo.

Por supuesto, si bien Hoshino es el ‘narrador’ durante la mayor parte de la historia, Sudou también se desempeña como tal, permitiéndonos un alcance sobre su visión de la situación, cómo y por qué comenzó a enamorarse de Hoshino y cómo repercutió su relación/no relación con él en adelante; sin embargo, la mangaka lo convirtió también en un personaje que representa los sueños incumplidos en pro de adoptar ciertas responsabilidades durante su vida como joven adulto, como por ejemplo, criar a un hijo. Su nuevo rol cambió su personalidad, lo ‘obligó’ a madurar con más premura y, en conjunto con las circunstancias que lo convirtieron en un padre, impulsaron su decisión de mantener sus sentimientos por Hoshino al margen, hablando tanto en términos del pasado como del presente.

Precisamente, una de las cosas que más me gustaron del manga fue la confesión de amor de Hoshino. No fue un “Te amo”, sino un “Siempre me gustaste”, pero sin innecesarias cuotas de drama, efusividad y dolor; era una declaración que fungió también como un grito de libertad al proclamar la aceptación de sentimientos que no fueron expresados apropiadamente en su momento. Como sucedió con Hoshino, Sudou nunca lo olvidó por completo, ni a él ni a los sentimientos que le profesaba, así que la consecución de eventos fue natural.

Es a partir de ése punto que Hoshino y Sudou trabajan en una relación como hombres adultos que están enamorados, no del fantasma del pasado y su versión juvenil, sino de las personas en que se convirtieron, que han superado su indecisión y su miedo, y son capaces de afrontar una relación amorosa con la suficiente madurez para explicarle al hijo de uno de ellos que se aman y desean estar juntos.

Y otra cosa que me encantó fue su final; es un tanto inusual en la mayoría de mangas yaoi y shonen-ai, pues estos nos presentan la formalización de la pareja, pero casi nunca recurren a la incursión de una vida en familia, que es a lo que nos abocamos ahora. La decisión de ambientar la escena final varios años en el futuro fue un punto a su favor, desde mi apreciación personal, porque demostró que su relación como pareja, primero, y como padres, después, ha perdurado. Hoshino y Sudou adquirieron confianza y estabilidad y, en el proceso, alcanzaron la felicidad, que es la emoción que el cierre te transmite a través de una escena que refleja la cotidianidad de una vida en familia.

El diseño de los personajes y el manga en general, a primera vista, puede parecer sencillo y poco detallado; incluso podría transmitir la sensación de ser un borrador, un storyboard. Pero a medida que ahondas en la historia –y lees otros mangas de la autora- uno se da cuenta que el estilo de dibujo es una marca de la mangaka, y no es simple, pues los trazos son bastante cuidados y trabajados en momentos precisos. Por ejemplo, una constante durante todo el manga es su paso por el club de astronomía y su vínculo con las estrellas. Tanto a través de metáforas como a los propios paneles, Hayakawa hace uso del cielo estrellado para ilustrar una escena de forma preciosa; es uno de los mejores atributos del manga.

Por otro lado, la historia no está exenta de momentos cómicos y su principal exponente es Shouta, a veces en concomitancia de Daiki, su compañero de clases y rival, pero en la mayoría de las escenas el peso recae en sus pequeños hombros. Pequeño monstruo adorable. La comedia se empleó también generalmente para aliviar la tensión en determinados momentos de la historia y como intermedio entre un acontecimiento y otro, sin excederse en ningún momento, claro.

Personajes

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Si tenemos en cuenta que el manga está constituido por un solo volumen, es natural pensar en un limitado grupo de personajes para la historia. Yozora no Sumikko de se desarrolla principalmente en torno a Sudou y Hoshino, los protagonistas, mientras que Shouta, Daiki y Mami -la madre de Shouta-, refuerzan el elenco con sus breves, pero importantes participaciones.

Hoshino es un personaje tímido, tranquilo y permisivo. Esto se percibe tanto en su trabajo como maestro como en sus relaciones personales. No sabe cómo manejar a sus alumnos problemáticos y se siente inseguro sobre cómo desenvolverse con Sudou porque es incapaz de expresar abiertamente sus sentimientos, a pesar de ser consciente de ellos.

Por otro lado, la personalidad de Sudou cambió desde su época en preparatoria. En el pasado, él era más sereno, bromista y relajado; en la actualidad, a raíz de sus experiencias, es una persona seria, estoica y distante, no solo con Hoshino, sino con el resto de las personas, incluyendo a Shouta. Si bien es consciente de sus sentimientos desde hacía mucho tiempo atrás, no acepta su reunión con las mismas expectativas que Hoshino porque está empeñado en olvidar todo lo relacionado con él.

Se deja entredicho que ambos mantienen vestigios de ése amor de antaño, pero eso no fue un impedimento para rehacer sus vidas y embarcarse en relaciones con otras personas. El éxito de ellas es discutible, pero a mí parecer más que relacionarse con la idea del fantasma de amores pasados se asocia a sus orientaciones sexuales porque sus próximas parejas fueron mujeres. En determinado punto de la relación, Hoshino no pudo seguir avanzando; Sudou mantuvo un vínculo más duradero y estable con Mami, pero más que enamorarse de ella, se sintió intrigado por su personalidad, su comportamiento, el misterio que la rodeaba y su situación, pero no se hizo demasiado hincapié en sus sentimientos de índole romántico, así que queda en discusión y apreciación de cada quién determinar qué hubiese ocurrido si, argucias del guión, hubiesen continuado su relación.

Personalmente, no creo que estén atados por los sentimientos del pasado, sino que abrazaron ese amor juvenil mientras volvían a enamorarse. Fue un trabajo progresivo que me encantó por cómo fue llevado en tan pocos capítulos; la mangaka manejó muy bien las cuestiones de tiempo y trabajó estupendamente con las sutilezas, desarrollando su relación creciente y sus sentimientos, sus temores y sus decisiones sin dramatismo, pero sí con cierto dejo a melancolía que le imprimió más sentimiento al relato, desde mi punto de vista.

Sin embargo, uno de los principales puntos en contra -y quizás el más importante- es que, debido a la extensión de la historia, los personajes principales no fueron explorados tanto como a mí me hubiese gustado. En el punto en el que comienzan a re-enamorarse inició bien y parecía que se conducía de forma apropiada, pero nos encontramos con un salto en el tiempo. Si bien me gusta me sentí a gusto con su final -ya lo dije- porque demostró que su relación prosperó, habría preferido que nos adentrásemos un poco más a la dinámica de su relación en tiempo presente porque sobre su historia en el pasado no tengo ninguna queja.

Y sobre los secundarios…

sumire-to-suzuran: ““Yozora no Sumikko de” by Hayakawa Nojiko ”

Shouta exhibe la mentalidad infantil de un niño en conjunto a una madurez producto del abandono y un comportamiento pasivo-agresivo como principal medio de expresión. Es un niño conflictivo e impulsivo, pero tiene una visión de su vida bastante peculiar. Pequeño monstruo adorable.

Shouta actúa de diferente manera con Sudou y Hoshino. Es interesante y divertido verlo interactuar con su padre, ya que pelean continuamente; casi parece más una relación de hermano mayor y hermano menor que de padre e hijo. Pero es realista, a pesar del toque de comedia, porque Sudou y él atravesaron por muchas dificultades, por la pérdida, el rechazo y el dolor, pero se sobrepusieron juntos, así que su vínculo es más fuerte de lo que parece en un principio.

Por otro lado su relación con Hoshino como maestro-alumno es inusual, por decirlo de algún modo, pero eso es debido a la actitud de ambas partes. Hoshino es tímido y a veces no sabe cómo manejar a Shouta y Shouta no lo ve como una figura de autoridad, en un comienzo, pero a medida que la historia avanza, se preocupa para él y siente deseos de protegerlo, lo que es tierno considerando que es un niño pequeño.

Complementan el elenco, Daiki, el compañero de clases de Shouta, y Mami. Daiki es otro alumno problemático de Hoshino, pero es más infantil. Es una representación de los niños que deciden burlarse y abalanzarse en contra de otros bajo la creencia de que solo así conseguirán atraer su atención. Daiki quiere ser amigo de Shouta en secreto, pero él no le presta atención, así que la respuesta de Daiki es burlarse de él. Considerando que Shouta tiene un carácter violento, la situación suele terminar en una pelea. Típico de algunos niños. Aún así sus interacciones son un punto importante dentro del manga porque sirve para demostrar cómo Shouta ha ido madurando a lo largo de la historia y. por tanto, cómo Daiki cambia a raíz de ello.

Mami no es un personaje presente en ninguna de las líneas temporales narradas; sus apariciones se concentran en los flashbacks de Sudou sobre su etapa universitaria. A pesar de no tener una presencia constante, es un personaje que influyó bastante en la vida de Sudou y sus decisiones a futuro; inadvertidamente, lo ayudó a percatarse que seguía enamorado de Hoshino y que sus sentimientos nunca desaparecerían por más que él lo intentará porque era propio de su naturaleza afectuosa que Sudou intentaba reprimir. Mami es una mujer misteriosa, interesante y divertida, un espíritu libre que vive sin arrepentimientos y disfruta de su condición de madre. Desde mi perspectiva, más que una pareja, ella se convirtió en la mejor amiga para Sudou y me demostró, una vez más, que puede formarse una familia con alguien que estimas, pero no amas, al menos no en un sentido romántico.

Reflexiones finales

LO BUENO

Yozora no Sumikko de es una historia corta sobre el amor entre jóvenes inexpertos que desconocen sobre la vida y sobre hombres adultos que aún tiene mucho que aprender sobre sí mismos. Planteando una premisa que, aparentemente, no ofrece una resolución interesante, me pareció sublime cómo Hayakawa manejó su temática de forma sutil y, al mismo tiempo, plagada de detalles, tanto en cuestiones de narración como de dibujo. Estoy encandilada con la dinámica de los personajes y, pese a su extensión, se puede apreciar el desarrollo de todo el elenco motivado, principalmente, por sus interacciones unos con otros.

¿Ya mencioné el final? Pues lo repito: me declaró fan acérrima de la secuencia final que reflejan su vida en familia en años futuros porque recrea maravillosamente a una pareja homosexual en una relación sana que está criando a un hijo. La cotidianidad y la simplicidad que en ella se demuestra me generan una gratificación como no tienen idea.

LO MALO

A pesar de que estoy bastante satisfecha con la puesta en escena, me hubiese gustado que se ahondase más en su relación. Sé que el sello del manga y de la autora son las historias cortas y ‘sencillas’, pero si consideramos que prácticamente todos los capítulos tuvieron como eje central la relación de antaño, la aceptación de sus sentimientos y a los protagonistas conociendo y reconociendo a la persona en que se convirtieron, creo que habría sido interesante y positivo para la narrativa que se relatase con mayor detenimiento cómo manejaron su noviazgo siendo un profesor y una padre de familia, su desenvolvimiento con Shouta y su desarrollo como personajes. (Por supuesto, quien les habla es una enamorada de la pareja, así que siempre pediré más y más momentos de ellos juntos. Ignórenme.)

A título personal, me encantó el estilo de dibujo, pero soy consciente que puede no ser del agrado de todos los consumidores de mangas que están acostumbrados a obras más estilizadas y que prefieran una presentación más detallada de fondos y más coloreado; en síntesis, más prolijo. No considero que el trabajo de la autora sea descuidado, porque uno puede apreciar que le dedica especial atención a determinados paneles, pero visualmente puede no ser atractivo en un principio. Por supuesto, ésa ya es decisión personal de cada quién.

La simplicidad del manga puede jugar en su contra porque no ofrece una obra que perdure en el tiempo y, es muy probable, que en un par de meses te hayas olvidado de la trama y sus personajes a pesar de que el conjunto como tal te gustó. Yozora no Sumikko de es un manga que se disfruta en el momento y luego… pues ya veremos.

Puntuación

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 ♦ Muy bueno

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2 comentarios en “Reseña: Yozora no Sumikko de [MANGA]

  1. Jane dijo:

    Hace relativamente poco que esta obra está edita en España, y de lo bien que había escuchado hablar de ella me esperaba algo más. Me gustó, pero no es una historia que quedará en mi recuerdo.
    Los dos personajes principales no me terminaron de convencer, aunque tampoco me disgustaron. El niño sí que era un amor. Lo que me sorprendió fue cómo Sudou se convirtió en el padre de Shouta, y el tema de las estrellas que también le dio un punto interesante. Bueno, que en general me dejó con buen sabor de boca pero no me dio para mucho más xD.
    Besos

    Le gusta a 1 persona

    • Akiba dijo:

      A diferencia tuya, yo entré al manga de lleno sin escuchar ni leer comentario alguno sobre la historia. Fue la crítica hacia la autora y uno de sus mangas más populares, Endou-kun no Kansatsu Nikki (que también se merece que le haga una reseña), que me empujó hacia Yozora no sumikko de. Quizás entrar con expectativas demasiado altas te generó un cierto tipo de ‘desilusión’ porque la trama y su desarrollo es bastante simple, no hay giros argumentales ni sorpresas a medida que uno avanza en la historia. O puede que también sea cuestiones de gustos, quién sabe xD

      Reconozco las falencias del manga; ya lo dije, hubiese preferido que se ahondase mucho más en su relación actual; para mí, un tomo más hubiera servido para conseguir un mejor desarrollo, tanto si hablamos de su relación como de su crecimiento como personajes. Con decir que me gustaron más sus versiones adolescentes que su presentación adulta. Por lo que he visto, Hayakawa Nojiko desarrolla personajes que no son ‘interesantes’ si hablamos en término de lo que se considera interesante en el anime y manga, pero me parecieron bastante humanos… así que quedé satisfecha con el resultado final, a pesar de todo.

      No sé si es cosa mía porque analicé demasiado la historia -lo reconozco, lo hice xD-, pero me gustó su propuesta, su estilo de dibujo y, como lo mencionaste, la inclusión de las estrellas como parte de su temática. Eso sí, es un manga que disfruté, pero no estoy tan segura por cuánto tiempo permanecerá en mi memoria porque su simplicidad puede jugar en su contra en un futuro.

      Gracias por comentar, linda. Besos ❤

      Le gusta a 1 persona

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