Reseña: Cat Street [MANGA]

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1. N

En su infancia, Aoyama Keito fue una de las actrices más conocidas del panorama hasta que un terrible incidente la traumatizó apartándola totalmente del resto del mundo.

Ahora tiene 16 años y ha entrado en una escuela nueva, un instituto especializado en chicos con problemas de sociabilidad. ¿Conseguirá Keito recuperar la autoestima y convertirse en una chica feliz?

2. N

  • Autora: Kamio Yoko
  • Editorial: Shueisha
  • Revista: Bessatsu Margaret
  • Demografía: Shoujo
  • Género: Drama, Romance
  • Volúmenes: 8
  • Año: 2004 – 2007

3. N

Kamio Yoko es mejor conocida por Hana yori Dango, serializada desde 1992 hasta 2008, pero también es autora de otros trabajos como Matsuri Special, Tora to Ookami, Ore no Hanashi wo ShiyoukaIbara no Kanmuri, no tan populares como Hana yori Dango o Cat Street.

La revista Bessatsu Margaret ha publicado famosos shoujos como Kimi ni Todoke, Ao Haru Ride, Lovely★Complex, Ore Monogatari!!, Koukou Debut, por mencionar algunos.

4. N

Resultado de imagen para cat street mangaEl shoujo tiene una mala fama inmerecida debido a prejuicios asociados con el gusto de las chicas jóvenes (¿machismo, dónde?) y esto ha impedido en última instancia que muchísimas personas se interesen en obras maravillosas bajo la errónea idea de que no serán manganimes que valgan la pena descubrir simplemente por su demografía. Y Cat Street es una de las tantas víctimas de una sentencia sin juicio previo.

La historia sorprende porque no pasa lo que tú esperas que pase. Algunas personas consideran esto como una brisa de aire fresco y argumentan que es el resultado de la ausencia de los clichés propios del género de romance escolar, pero yo discrepo. Cat Street sí tiene clichés, no demasiados, pero los tiene; sin embargo, la mangaka, Kamio Yoko, abordó, resolvió y amenizó estos tópicos al encaminar su historia por senderos inusuales, poco abordados en la mayoría de obras en su misma línea.

Cat Street entretiene con una comedia sencilla, conmueve con un drama real con el que muchas personas se pueden identificar, emociona con su romances, sus corazones rotos y sus finales felices, y encandila con el tratamiento que la historia hace sobre la amistad, tan importante, tan necesaria y tan maravillosa.

5. N cat-street21

Aoyama Keito nació para convertirse en una estrella. Su talento para la actuación se hace evidente desde que es una niña pequeña, así que su madre decide inscribirla a castings y le exige constantemente su mejor esfuerzo en sus papeles con la esperanza de asegurarle un futuro en el mundo del espectáculo. No obstante, esto implica sacrificar su niñez y Keito crece bajo los reflectores y frente a las cámaras, pero sin nadie a quien pueda considerar como un amigo. En un ambiente tan competitivo, intransigente y fatigoso, contar con la amistad de una persona es suficiente para hacer los días un poco más llevaderos.

Después de años de sentirse sola aún estando rodeado de gente, Keito conoce a otra actriz de su edad y ve en ella a su primera amiga. Se apoyan mutuamente y disfrutan de sus ajetreados días en compañía la una de la otra. Es precisamente por ese sentimiento de camaradería que la traición golpea con muchísima más fuerza a Keito cuando se desvela las verdaderas intenciones tras esa cercanía. Abrumada por el dolor y la confusión, Keito arruina una presentación importante y, desde su perspectiva (alimentada por la presión de su madre), está segura que también arruinó su carrera y cualquier oportunidad en la actuación.

Incapaz de soportar la pérdida de todo lo que siempre ha conocido, de lo único que tenía en el mundo, Keito se convierte en una ermitaña. Abandona la escuela y se recluye en su habitación, negándose a volver a interactuar con cualquier otra persona, incluyendo a su propia familia. La niña prodigio, carismática y chispeante, ha desaparecido.

Varios años después, se presenta inesperadamente en su vida una segunda oportunidad cuando conoce a un extraño en la calle que le sugiere visitar El Listón, una escuela libre para jóvenes que, como ella, no pudieron concluir sus estudios en otras instituciones por diferentes razones. Temerosa y desconfiada, Keito comienza a asistir al local primero en busca de respuestas que sacien su curiosidad y luego por el sosiego y la comodidad que el entorno le transmite.

A mí parecer, la historia podría dividirse en dos partes: la primera se ocupa de narrar cómo Keito empieza a salir lentamente de su coraza y cómo, en el proceso, encuentra a personas en quienes puede confiar, que la apoyan y que van convirtiéndose poco a poco en sus verdaderos amigos, aquellos que ella siempre soñó en su niñez. La segunda, por otro lado, se enfoca en cómo Keito empieza a tomar las riendas de su vida después de graduarse de El Listón. Más madura, más estable y más consciente de sí misma y del mundo que la rodea, tendrá que decidir si está lista para retomar el camino de la actuación o empezar desde cero una etapa nueva.

Imagen relacionadaEn el transcurso de todos esos años, Keito vivirá sumida en medio de las alegrías y las amarguras que supone firmar un contrato de amistad con alguien más, pero también se involucrará románticamente con otras personas. Tengo que recalcar esto porque Cat Street maneja excepcionalmente bien todo lo concerniente al romance. Admitámoslo: es muy común que el género recurra al melodrama (muy innecesario, si me preguntan a mí) cuando aborda temas como los amores no correspondidos y los rompimientos.

Para Kamio Yoko un amor unilateral es doloroso, sí, pero es un dolor temporal porque tu corazón roto va a sanar más tarde o más temprano y será posible enamorarte de nuevo en un futuro. Suele dársele demasiada relevancia a una sola relación o una sola pareja como si fuese el centro de tu universo cuando no es así y no debería ser así. Las relaciones pueden terminar, pero eso no significa que tu vida también lo haga. Me parece maravilloso que Cat Street lo recalcara una y otra vez a lo largo de la historia.

Ahora, si bien el manga posee un arsenal de cualidades, no es perfecto. Mencioné cuán trascendental era la amistad para Keito, pero en lo que respecta a la familia se omitieron muchos detalles. Personalmente, me hubiera gustado que se explorara un poco en la reconstrucción de los lazos rotos porque se aprecia, en más de una ocasión, que ahí había material para un drama real, interesante y emotivo, en partes iguales, porque la relación que Keito tenía con su madre, su padre y su hermana menor era distante debido a su aislamiento voluntario. No participaron activamente durante su recuperación y su reinserción en la sociedad, por decirlo de algún modo, pero tampoco estuvieron presentes cuando ella abandonó su actitud flemática. Retratar explícitamente cómo iba cambiando el trato que Keito tenía con su familia habría potenciado, creo yo, todo el conjunto.

La última trama sobraba bastante. No aportó absolutamente nada a la historia, así que hubiera sido más oportuno utilizar los capítulos finales para desarrollar un poco más las relaciones entre los personajes, en especial el vínculo romántico entre los protagonistas. Se merecían un poco más de tiempo juntos y nos merecíamos un poco más de ellos viviendo su historia de amor.

Aunque tengo mis peros por cómo se condujo los momentos finales, sí me siento satisfecha con su conclusión. Cat Street supo construir los cimientos de una relación que empieza como tantas otras: con dos extraños que poco a poco aprenden a conocerse y se abren el uno al otro, se convierten en amigos y, finalmente, en una pareja. No es evidente, eso sí, quién será el interés amoroso de Keito desde un principio como sucede en tantas otras obras y eso, a mí parecer, hace más interesante la lectura porque estamos descubriendo al mismo tiempo que ella quiénes despiertan su interés y hacia quiénes están dirigidos sus afectos.

Cat Street es un manga ameno que encanta con sus personajes y te atrapa con una historia fluida e interesante. Se pudo haber sacada mucho más provecho porque es un diamante en bruto, pero incluso con sus falencias y sus limitaciones, la obra sigue siendo una preciosa joya que una no puede evitar admirar con fascinación.

6. Ncat_street_206761

Es muy fácil conectar e idetificarte con los personajes principales, porque, a pesar de que todos poseen habilidades y atributos que los hacen destacar por encima del promedio, se presentan como personas genuinas y muy realistas.

Aoyama Keito fue una exitosa actriz infantil que no estaba mentalmente preparada para el mundo del espectáculo. Únicamente conocía su lado bueno, su lado amable, ese que alababa su talento y su belleza. No era consciente de que detrás de las sonrisas y los elogios se escondían la hipocresía y la vileza, agazapas y listas para atacar. Fue por eso que el golpe de la traición le resultó insoportable, no pudo sobrellevar la decepción y arruinó su presentación. Incapaz de recuperarse, de superar su primer fracaso, Keito se ahogó en lamentaciones y se refugió en la soledad creyendo que así nada ni nadie volvería a lastimarla.

Cruzarse un día como cualquier otro con el director de El Listón sacudió por completo su precaria vida. Relacionarse con personas diferentes entre sí, pero que compartían ciertos elementos en común le ayudó a salir de esa coraza que había construido y le permitió retomar las riendas de su vida. Al haber abandonado la escuela, Keito no concluyó la primaria y tenía nociones muy básicas sobre un montón de cosas. En muchos sentidos, ella seguía siendo una niña que tenía que aprender cómo interactuar con las personas casi tanto como aprender a leer y escribir kanjis más complejos.

Keito también aprendió que fallar era tan natural como respirar y que el mundo no se acabaría después de cometer un error. Nuevas oportunidades esperaban en el futuro, quizás no sería fácil aprovecharlas, pero tampoco era imposible. A lo largo de la historia, Keito cambia y se convierte en una versión más madura, decidida e independiente de sí misma. En cuanto a la evolución ella es quien más creció, definitivamente. Y sus relaciones sentimentales son, a mí parecer, de las mejores que he tenido el placer de leer. No porque introduzcan un esquema nunca antes visto, sino porque le imprimieron realismo al romance: a veces amargo, a veces dulce.

Ahora bien, Keito es el eje de la historia, pero no es la única estrella del firmamento. Cat Street introduce a Rei, Momiji y Kouichi para completar el grupo y darle vida al manga.

Saeki Rei es un prodigio en el fútbol, un deportista talentoso que trabajó incansablemente para cumplir su objetivo de convertirse en un jugador lo suficientemente habilidoso para pertenecer a equipos internacionales.  Pero tal y como le sucedió a Keito, Rei fue incapaz de manejar el rechazo que sus propios compañeros le dirigieron y abandonó sus sueños, dolido y humillado, a pesar de que aún no se había apagado la llama que sentía por el deporte.

En términos de carisma, Rei destaca entre el resto de personajes. Es animado, divertido y directo, especialmente con sus amigos. Esto no significa, sin embargo, que no se sienta inseguro acerca de sí mismo y de sus relaciones amorosas y esa inseguridad se filtra a través de los celos y la frialdad. Pero Rei es consciente de sus fallas, de sus errores e intenta solucionar el problema, aunque a veces se frustra por no saber cómo. Al final del día, Rei, como Keito, crece, madura y abandona el nido. Es un personaje agradable, en definitiva.

Noda Momiji es descrita como extravagante porque tiene un estilo propio y diferenciado del resto de personajes que utiliza en su día a día sin importar las miradas de incredulidad y burla que recibe: el de lolita gothic. Momiji experimentó las burlas constantes en su anterior escuela porque no se sentía cómoda utilizando el uniforme y quería la posibilidad de expresarse a través de los atuendos que ella misma confeccionaba.

Es optimista, atenta, cálida y amorosa con su familia y sus amigos, y si bien ha demostrado una seguridad implacable al momento de defender su estilo y la libertad de llevar la ropa que quería, también se sintió sobrepasada luego de sufrir ataques verbales en un determinado punto de la historia. Momiji se lamenta por la crueldad de algunas personas, pero su espíritu no se quiebra y su sueño de convertirse en una diseñadora se mantiene en pie. Ella sigue siendo tan confiada como al principio, sino más. Es una chica estupenda, qué quieren que les diga.

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Mine Kouichi, el último lado del cuadrado, es un genio informático que decidió abandonar la escuela porque la consideraba demasiada aburrida para concluirla siquiera. Si bien Kouichi no tiene ningún problema para mantenerse así mismo debido a su trabajo como programador, sí que le resulta complicado desenvolverse socialmente. Él es el miembro del grupo más introvertido y en ocasiones le resulta difícil expresar sus pensamientos, pero con el transcurso del tiempo sus amigos, en especial Keito, comienzan a descifrarlo y él aprende a relacionarse mejor con los demás.

Debido a ello, Kouichi es el personaje que más crece, después de Keito. Mantiene su esencia reservada y tranquila, pero se convierte en alguien más afable y más expresivo, así como también en el principal confidente de sus amigos. Contra todo pronóstico, logra brillar con luz propia a lo largo de la historia.

El elenco es mucho más grande, pero quise concentrarme en ellos porque como adolescentes, y posteriormente jóvenes adultos, los cuatro se enfrentaron a situaciones complicadas, pero que no son ajenas para la mayoría de su público: el bullying, el ostracismo, la intolerancia, las burlas y el acoso, solo por mencionar algunos ejemplos.

Cat Street es una historia preciosa porque aborda las relaciones personales y la importancia del amor y de la amistad, pero al mismo tiempo funge como una crítica hacia lo que se considera socialmente aceptable. Como tantas otras personas, Keito, Momiji, Rei y Kouichi no calzan en los estándares impuestos por un mundo que ha determinado ciertos niveles de normalidad y, por tanto, son juzgados cuando cruzan un círculo invisible, pero claramente delimitado. Son constantemente rechazados y cuestionados ya sea por su forma de vestir, por sus intereses, sus aficiones y/o por sus personalidades; es decir, son diferentes y ese es su crimen.

Keito es la protagonista indiscutible del manga, pero Rei, Momiji y Kouichi caminan a su lado desde el principio y, junto a ella, son el alma de la historia.

Mención especial a Taiyou y Hirano porque son los personajes secundarios que siempre soñé tener. Son demasiado preciosos y no los merezco.

8. N

a4f86035ea6ab14d160c81f295c8f75e Otro de los puntos fuertes de Cat Street es su arte.

Kamio Yoko no destaca por dibujar planos y escenarios detallados, verdades sean dichas. Ya sea porque no es tan versada al respecto o porque se siente más cómoda recurriendo a la sencillez, no es un aspecto que considero particularmente negativo porque el manga se concentra únicamente en la interacción entre sus personajes. Y ahí ocurre la magia.

La mangaka enfocó todos sus esfuerzos en trabajar a sus personajes tanto a nivel narrativo como estético. Las expresiones faciales son variadas y distintivas, expresan muy bien qué están sintiendo y se adaptan a cada uno de ellos. Además, tengo que destacar el vestuario porque Kamio también le imprimió la personalidad de cada personaje a su guardarropa y eso es algo que yo valoro.

El dibujo no es tan prolífico como a mí me hubiera gustado, pero es bonito y consistente a lo largo del manga, así que me guardo cualquier queja que pude haber tenido porque lo disfruté bastante, para qué voy a mentir.

10. N

10.1 N

Estoy encantadísima por cómo se manejó el romance en este manga. No ser correspondida no es el fin del mundo, es el mensaje del manga y, considerando que los shoujos están pensados teniendo como target a chicas jóvenes, es importantísimo que se haga hincapié en este tipo de cosas.

La historia está muy bien, pero los personajes se robaron la función desde el primer momento. Todos y cada uno de ellos, principales y secundarios, son la razón por la cual Cat Street es lo que es: un manga precioso que aborda las relaciones personales y la importancia del amor y de la amistad, pero al mismo tiempo funge como una crítica hacia lo que se considera socialmente aceptable.

10.2

El final no me termina de convencer. Creo que apuraron un poco las cosas porque solo necesitábamos unos capítulos más para cerrar con broche de oro la historia. Y esto lo digo especialmente porque no se abordó tanto como me hubiese gustado la relación amorosa de Keito y *personaje masculino cuyo nombre omitiremos para no arruinarles la sorpresa* (esperé muchísimo para ver cómo se concretaba la pareja, así que me decepcionó bastante ver que no le dieron el tiempo que se merecía), pero también porque me hubiera gustado que le dedicasen un poco más de atención al resto de los personajes principales. Sí, Keito es un sol, pero no hay único sol en el universo, Kamio, por favor.

11. N8 fresas

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